En el 2004 conocí a Diego, un joven de 20 años Viñamarino, cuando organizamos la teletón en Barcelona. Era un chico tímido, perfeccionista que estudiaba oftalmología y en el evento se hizo cargo de toda la parte de sonido, música y luces, o sea, era un manitas. Después de la Teletón, salimos alguna vez juntos con el resto de amistades y nos hicimos rápidamente buenos amigos, aunque nos vimos poco.
En el 2006 me fui a vivir con mi esposa Natalie a Viña del Mar y seguía conectado con Diego a través de Messenger de vez en cuando. Para poder entender mejor esta coincidencia diré que el apellido de Diego era Chiessa
Yo había conocido a mi esposa por Internet, por lo que en el 2007 e impulsado por familiares y amigos en Chile me decidí a iniciar un proyecto Web, desarrollando diversos sitios web de contactos para que la gente pudiese hacer nuevas amistades o encontrar pareja por la red de forma gratuita.
Uno de esos sitios era www.soygay.cl o www.yagyos.com, un sitio web de contactos gay.
Para darlo a conocer me puse en contacto con diversas discotecas de ambiente homosexual en Chile para que se anunciasen gratuitamente en una guía comercial que había habilitado en el sitio.
Uno de mis trabajos es supervisar los perfiles de todos los inscritos para que no publiquen fotos indebidas.
Un día, revisando perfiles, ví que un usuario nuevo que se había inscrito recientemente había subido el logotipo de una discoteca muy conocida en Santiago. Además el sistema me estaba indicando que ese usuario estaba conectado en ese preciso instante, y la web permite chatear directamente con ese usuario siempre y cuando el otro aceptase.
Me decidí a chatear con él pensando que pertenecía a la disco y "Claudio", así era su nick, aceptó.
Inicialmente me presenté como el WebMaster y le di la bienvenida al sitio. Acto seguido le pregunté si trabajaba en la discoteca que mostraba en su galería de fotos. Claudio me dijo que no, que simplemente era un cliente habitual de la disco pero que conocía al DJ. Le expliqué que quería ponerme en contacto con personas de la disco para que se anunciasen gratuitamente en la web y me dijo que el DJ se llamaba Toño y que podía darme su email. Entonces pregunté a Claudio por su nombre completo para poder referirme a él como la persona que me facilitó el email de Toño, que además me dijo que era Viñamarino y adicionalmente me dio el apellido del DJ: "Chiessa".
En ese momento me vino a la mente Diego, el joven chico que había conocido en Barcelona, pensé que a lo mejor el DJ podía ser hermano o primo de Diego, ya que ambos eran Viñamarinos.
Ese mismo día escribí a Toño, el DJ, para explicarle de qué se trataba el sitio y ver qué posibilidades habrían de que se anunciasen.
Al final de ese email le dije: - Por cierto, no tendrás nada que ver con un tal Diego de apellido Chiessa que vive en Barcelona?
Al día siguiente recibí un email en el que me contestaba el DJ con letra mayúsculas y decía que si era D.C. Ripamonti, con seguridad se trataba de su hijo a quien no veía hacía más de 10 años.
En ese momento me dio un vuelo el corazón ya que en mi historia personal a mí me pasó algo parecido...
De inmediato me puse en contacto telefónico con Toño, el DJ, padre de Diego y le dije que yo conocí a su hijo y que se encontraba muy bien en Barcelona. Toño me explicó la historia, y me sorprendió lo parecida que era con respecto a mi historia personal.
Entonces le pregunté al padre si quería ponerse en contacto con su hijo, y sin pensarlo me dijo, - por supuesto que sí!-
Así que escribí a Diego explicándole la casualidad, aunque su primera reacción no fue muy positiva, más tarde me explicó en persona en un viaje que hice a Barcelona, donde pude verle y hablarle directamente sobre mi experiencia y sobre la posibilidad que iba a tener él de establecer un vínculo con su padre aunque fuera en la distancia.
Esta historia no ha terminado, es más recién comienza, pero en esta casualidad, he descubierto una causalidad, y es que yo he podido intermediar en el reencuentro de un padre con su hijo, lo que ocurra después de esto ya dependerá totalmente de sus decisiones.


A veces la vida nos entrega espacios de sanación mágicos; poner al servicio lo vivido es maravilloso
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VERO