Hacia finales de 1986 me disponía a viajar a Malabo para encontrarme con mi madre (Merche), Curro y las niñas. Mi madre nos había dado la noticia, unas semanas antes, de que había adquirido una enfermedad denominada elefantiosis. Una enfermedad que provoca rigidez extrema e inflamación de brazos y piernas, muy dolorosa. Aunuque se la acababan de detectar ello significaba que en un futuro próximo su calidad de vida se iba a ver mermada.
Cuando llegué a Malabo, mi madre me fue a recoger al aeropuerto y como siempre nos fundimos en un fuerte abrazo, ya que hacía unos meses que no nos veíamos. En el trayecto del aeropuerto a la ciudad, unos 7 Km., mi madre me comentó que hacía un tiempo que extrañamente estaban sucediendo trágicos accidentes a extranjeros residentes de la isla. Me explicó el ejemplo de un francés que murió al saltar de un primer piso en llamas y al que se le cayó el aparato de aire acondicionado encima así como otros también curiosos.
Un día hablando con mi madre sobre su enfermedad me dijo que si algún día moría le gustaría ser enterrada debajo de una Ceiba, arbol milenario existente en la isla. Me extrañó su comentario, ya que además a mí no me gustaba hablar de esas cosas y menos con la edad de mi madre que tenía en ese momento 41 años.
En Malabo todos hablaban de la fiesta de fin de año que se estaba organizando. Iba a ser en el Casino de Malabo e iban a ir todos los extranjeros de la isla, personal de naciones unidas, embajadores y sus familiares, militares, etc. Así que llegado el día nos acicalamos y fuimos todos para despedir 1986 y dar la bienvenida al nuevo año.
Fue ya en la fiesta donde se me acercó el capitán "Lobo" del ejército del aire y me dijo: - Hombre Daniel !! tu madre me ha dicho que quieres ser piloto de aviación como nosotros!! Mira te invito a que vengas en unos días más en un vuelo que hacemos de Malabo-Bata ya que en el regreso apenas tendremos pasajeros y así si quieres podrás pilotarlo un rato.
Me encantó la idea! así que le dije de inmediato: - claro que sí!! por su puesto, ahí estaré.
La fiesta fue genial y mi madre iba con su mejor vestido, uno de esos bien llamativos de color fucsia. Estaba realmente preciosa.
Al cabo de dos días Curro me acompañó al aeropuerto para subirme al avión Hércules bimotor donde tenía que ir con el resto de tripulación a Bata para ir, volver y poder pilotarlo como me había prometido el capitán Lobo. El avión es para paracaidistas, así que los asientos van en los laterales de las paredes del avión. Curro me acompañó y acomodó en uno de los asientos y se despidió de mí.
Al cabo de unos minutos, mientras me encontraba sentado esperando antes de despegar, Curro subió nuevamente al avión y me dijo que desgraciadamente, en el vuelo de regreso de Bata, iba a regresar mucha más gente de la prevista, entre los que estaban unas monjas españolas, así que los pilotos habían decidido posponer mi "prueba de vuelo" para otra ocasión, por lo que me tuve que ir de vuelta con Curro para casa.
Por la tarde, ese mismo día, me encontraba en mi casa, que estaba situada sobre la tienda donde trabajaba mi madre. Escuché un grito y llantos. Bajé corriendo y vi a mi madre llorando y frente a ella tres Sres. trajeados que le estaban dándole el pésame. Mi madre les repetía una y otra vez, "mi hijo no estaba, mi hijo no estaba" y cuando me vieron se quedaron atónitos.
Resultó que en el viaje de regreso de Bata-Malabo, el avión tuvo una avería en un motor y después de diversas vueltas y al no poder aterrizar de nuevo, intentó amerizar sobre el mar con tan mala suerte que el avión chocó con un arrecife y murieron todos los pasajeros, 22 en total, aunque en las primeras listas sólo aparecían 11. [Ver noticia en el País]. En la primera lista oficial de fallecidos apareció mi nombre ya que yo estaba anotado como pasajero.
Esto sucedió el 2 de enero de 1987, justo dos semanas después del accidente del francés que me había comentado mi madre.
Realmente volví a nacer, ya que me libré de una muerte segura.
Yo debía regresar a Barcelona justo dos semanas después del accidente, por lo que le dije a mi madre que no iba a volar en el vuelo previsto. Realmente tenía miedo que pudiese ocurrir lo mismo en mi regreso a Barcelona. Mi madre me dio dos posibilidades, ya que solamente había un vuelo semanal. Volverme una semana antes o una semana más tarde de lo previsto. Personalmente y aún a mi pesar prefería volver una sema antes, ya que sino además perdería muchos días de clase, ya que en España en Enero se retoman las clases. Así que cambié mi pasaje para el vuelo de una semana antes de mi fecha y me despedí de mi madre, Curro y las niñas, María y Macarena, hasta la próxima.
Ya en Barcelona y al cabo de unos días de mi llegada me empezó a rondar la idea de encontrar a mi padre, ya que nunca había sabido nada de él. Entonces se me ocurrió llamar a información telefónica y preguntar por algún teléfono a nombre de mi padre, ya que recientemente había averiguado el segundo apellido.
Además se me ocurrió conectar una grabadora de cassete al teléfono para grabar las conversaciones que mantendría con las operadoras de telefónica y así guardar el teléfono sin necesidad de anotarlo. La verdad es que eso era algo más complejo que simplemente anotarlo, pero curiosamente se me ocurrió hacer este experimento.
Después de llamar a varias operadoras sin obtener resultados sonó el teléfono y descolgué, cuál fue mi sorpresa ya que quien llamaba era mi madre desde Malabo. Inmediatamente puse a grabar la conversación.
- Hola viejo!! - así me llamaba cariñosamente como hacía "bugs bunny". - qué tal ha ido estos días en el cole?-
Bueno, la conversación fue realmente atípica. Mucho más larga de lo habitual ya que por el coste de las llamadas internacionales de aquél entonces nuestras conversaciones siempre eran del estilo telegrama. Mi madre me preguntaba una y otra vez si le quería, si le añoraba...
En un momento de la conversación me dijo: -Ah! sabes qué?! ayer me caí en moto! jaja!... me dí en el pompis pero no me pasó nada, aunque todavía me duele un poco.- Le dije que fuera con cuidado pero no le dimos mayor importancia.
Por un momento estuve tentado en decirle que estaba buscando a mi padre, pero me lo callé y al final no se lo dije. Pero sí hablamos del accidente del aviocar y de lo que habían hablado los medios españoles al respecto.
Al final nos despedimos cariñosamente y una vez terminada la conversación comprobé que se hubiese guardado en la cinta de cassette, y efectivamente se había almacenado correctamente.
Al día siguiente cuando regresé del colegio, estaban mis tíos en casa junto a mi abuela esperándome. Mi abuela se le veía demacrada, casi desvanecida y mis tios con cara de angustiados. Les pregunté qué hacían todos allí y mi tío se encerró conmigo en mi habitación y fue cuando me lo dijo. Mi madre había fallecido. Justo dos semanas después del trágico accidente del aviocar, el mismo día que me hubiese tocado regresar de Malabo, justo después de unas horas de haber mantenido una conversación con ella que además había grabado en una cinta de cassette.
En ese momento el shock fue tremendo, no pude llorar, no entendía. Cómo había sucedido? qué le ocurrió? no puede ser! Si ayer mismo hablé con ella!
Mientras, en Malabo se estaban haciendo los preparativos para su entierro al que no pude asistir. Aunque sí que fueron Curro y las niñas y toda la población de Malabo, que de forma improvisada empezaron a venir de todas partes hasta donde se encontraba mi madre antes de llevarla al cementerio y la llevaron cantando y gritando con los típicos rituales negros de la isla ya que mi madre era muy querida y conocida por todos. Era como la big mama de la isla.
En el cementerio prepararon un nicho en el suelo del cementerio de la ciudad pero cuando llegaron con el ataud resultó que el agujero había sido utilizado por otras personas para enterrar a otro fallecido, por lo que los trabajadores del cementerio reaccionaron rápido y prepararon otro nicho cerca de éste, pero curiosamente fue justo a los pies de una Ceiba, o sea, justo debajo del arbol en que mi madre me dijo que quería haber sido enterrada.
Así que su deseo fue hecho realidad.
Al cabo de unos días, la teoría fue que mi madre había fallecido de un coágulo ocasionado por la caída que tuvo con moto, ya que fue sin casco y aunque fue una caida sin importancia, le afecto provocándole la muerte.
En esta triste historia que cambió mi vida totalmente hay muchas cosas inexplicables. Primero la periodicidad de las tragedias, también la coincidencia de haber conectado una grabadora justo antes de mantener la última conversación con mi madre, otra fue la del arbol, ya que a modo informativo, en todo el cementerio de Malabo solamente hay una Ceiba, y el que me hubiese podido librar del accidente del aviocar.
Realmente muchas cosas fuertes en muy poco tiempo. Pero esto sólo es el principio de decenas de coincidencias que a partir de este momento me sucedieron y que seguiré explicando próximamente...

...ya que en ese momento en que te dejaron abajo del avión podrías haber insisitido ( a esa edad uno puede ser muy testarudo), sin embargo lo aceptaste y te devolviste a tu casa.
Muchas veces me he preguntado cual es la cuota de coincidencia, resignación, iniciativa, intuición....con la que debemos enfrentar el día a día.
PD: yo también quiero saber como es que apareciste en este fin de mundo...pero eso se verá en los próximos capitulos!
Saludos,
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mariette