La historia continua...

Enviado por Dani el 23/11/2007 a las 10:07

Así, a mis 10 años, mi madre, abuela, mis tíos y yo nos fuimos a Malabo. Allá pasé una de las mejores etapas de mi vida. Malabo es la capital de Guinea Ecuatorial. Una pequeña y desgastada ciudad colonial ahora gobernada por un nuevo presidente que se veía como un nuevo libertador del pueblo, aunque luego no fue del todo así. Malabo está en una Isla volvánica en el golfo de áfrica, con un clima totalmente ecuatorial, o sea lluvias torrenciales en invierno, y un ambiente  húmero todo el año.

Al ser una isla hay pocos animales salvajes. Lo que hay más son insectos de todo tipo y reptiles, grandes, realmente muy grandes!

En Malabo mi madre reabrió el negocio de su padre, una tienda de ropa, telas y complementos que empezó a tener mucho éxito.

La verdad es que yo lo pasaba súper, íbamos a la playa, hacíamos submarinismo, largas caminatas en la selva o pasaba con los amigos en la calle con las bicis recorriendo toda la ciudad, pero el clima y las enfermedades me tenían fatal. Siempre estaba enfermo con paludismo, fiebre amarilla, etc. La verdad es que llegó un día en que junto con mi abuela decidimos que por nuestro bien no podíamos seguir en la isla, así que decidimos irnos a vivir a Gran Canaria de donde era originaria mi abuela, mientras que mi madre continuaría en Malabo a cargo del negocio.

En Gran Canaria vivimos unos meses en un hotel y a mí me inscribí en un colegio público que era terrible. Era tan terrible que un día fui a clase, pero en vez de entrar al cole, pasé de largo y ya nunca más volví. Estuve 6 meses, sí 6 MESES haciendo ver que iba a clases cuando en realidad iba a recorrer la ciudad de un lado a otro. Ahí es cuando empezó mi pasión por la informática ya que me hice muy amigo de un vendedor del Corte Inglés y me pasaba horas frente a uno de los primeros ordenadores de uso personal que apareció en el mercado, el Sinclair ZX-81. Todo terminó cuando un día mi abuela me fue a buscar al colegio y descubrió que ni los profesores ni los alumnos me conocían, aunque seguía estando en las listas de clase.

Una vez descubierto, mi abuela decidió que Las Palmas no era adecuado para mí y nos fuimos a vivir un año a Madrid, ahí es cuando conocí a un Coronel del ejército, vecino nuestro, que me mostró lo que era un radioaficionado y me compraron una radio de 27 Mhz y me lo pasaba hablando con gente todo el día!! era el equivalente al chat actual, pero hablado, claro, y conversaba con gente de todo el Mundo! Mi nick era Cisne Negro y era realmente genial. En esa época, yo ya tenía 14 años y mi madre venía de vez en cuando a vernos a Madrid desde Malabo. El negocio seguía funcionando bien y le permetía hacer escapadas a España para venir a vernos. En aquella época mi madre se hizo un novio madrileño, Nacho y me regaló un ordenador Commodore 64, con el que empecé a aprender a programar en Basic y a hacer juegos.

Pero al año de estar en Madrid, mi abuela vio que allá estábamos muy solos y que sus hijas estaban en Barcelona, así que finalmente terminamos en Barcelona nuevamente.

Por aquél entonces yo empecé a bajar a Malabo una vez al año aproximadamente para ver a mi madre o mi madre subía a Barcelona para vernos. Una de esas veces mi madre vino acompañada de Curro y sus dos hijas, María y Macarena. Cuando me lo presentó me dijo que estaban viviendo juntos en Malabo y que le quería mucho y que era su nueva pareja, así que de repente me encontré con dos hermanas!!! Eran más pequeñas que yo y tremendamente "exquisitas", así que nos hicimos rápidamente muy buenos amigos.

Curro y las niñas vivían con mi madre en Malabo y yo seguía en Barcelona con mi abuela. Seguía con mi hobby, me compraron un ZX Spectrum y mejoré en la programación.

Mi abuela era muy moderna, fue una de las primeras de ir al Mc Donalds cuando abrieron por primera vez en Barcelona, íbamos tanto a veces que hasta la relaciones públicas del local comía con nosotros cuando íbamos y conversábamos horas! Un día mi abuela fue a ver una película que se llamaba Beat Street y llegó asombrada diciéndome que tenía que irla a ver porque era buenísima!! Y eso hice. Resulta que la película trataba de unos breakers callejeros en el Bronx... Y me gustó tanto que empecé a bailar break en la calle con gente que conocí en la calle!! Y tanto bailé que me hice un profesional del break!!

En Barcelona hice Formación Profesional en electrónica ya que por aquél entonces la informática todavía no existía como carrera técnica, pero después de ver Top Gun me fascinó eso de ser piloto de aviación y le transmití a mi madre mi intención de estudiar para piloto de aviación. Como las carreras universitarias eran muy caras le dije que quería meterme en el ejército del aire.

Cada vez que le comentaba mis intenciones sobre que quería ser piloto a mi madre se le cambiaba el rostro, aunque nunca me dijo que no lo hiciese, había algo en su rostro que me decía que no quería que lo hiciese...

Pero fue a finales de 1986 cuando me tocó ir a Malabo para ir a ver a mi madre. Iba a ir para pasar el fin de año.

En la siguiente historia contaré qué fue lo que ocurrió en esa visita a Malabo para que me mi vida diese un vuelco inesperado. Realmente ello me cambió la vida.

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