Antes de nada me gustaría presentarme.
Mi nombre es Daniel y soy nacidio en Reus, provincia de Tarragona, España. Mis padres se conocieron y casaron en Malabo, Guinea Ecuatorial cuando era colonia española aunque yo me crié con mi madre y mi abuela en Barcelona, ya que mis padres se separaron a los pocos meses de haber nacido.
Mi madre vivió durante años y pasó parte de su infancia en Malabo ya que su padre era comerciante libanés y tenía negocios en el Líbano, Barcelona, Islas Canarias y Guinea Ecuatorial. A mi abuelo, que nunca conocí, al menos conscientemente ya que falleció cuando yo era pequeño, siempre le fueron bien los negocios. Con el tiempo mis padres se conocieron en Malabo y después de casarse se fueron a vivir a Reus que es de donde era originario mi padre. Allá nací yo, el 1970.
Durante mi infancia nunca supe de mi padre, ni de la familia de mi padre. Es más todavía recuerdo el día que con poca edad le pregunté a mi madre, "mamá, mamá... todos mis compañeros de clase tienen un papá... y yo, por qué no tengo papá!?!?"
La verdad es que tuve una dulce infancia junto a mi madre, abuela, tías, tíos y primos. Siempre fui muy mimado y consentido, vamos, no puedo quejarme...
Cuando tenía mis 6 años, o sea en 1976, mi madre empezó a trabajar en una empresa de numismática como secretaria del director. Era una empresa pequeña pero que en aquella época era muy fructífera. Todavía recuerdo los días que el jefe no estaba en la oficina ya que viajaba habitualmente y los empleados se reunían a hacer espiritismo, jaja! era muy entretenido, ya que en ocasiones mi madre también me llevaba con ella y lo pasábamos súper.
Mi madre era de un caracter fuerte, siempre autosuficiente, pero al mismo tiempo era dulce conmigo y con los que le rodeaban.
Llegó un dia que recibió una gran noticia. Resultó el gobierno de Guinea Ecuatorial devolvió las pertenencias, inmuebles, casas, terrenos, etc. que los anteriores colonos habían tenido después de una dictadura de 10 años. Entre esas pertenencias, se encuentra la casa de mis abuelos y la tienda que ellos tuvieron allá durante años y que tantos frutos dió.
Al conocer la noticia, mi madre no lo dudó ni un minuto. Con su espíritu emprendedor decidió que nos íbamos a ir todos, mi abuela, mi madre y yo, junto mi tío y mi tía a Malabo, a reabrir la tienda, dejando así la empresa de numismática.
(Continuará)

Lo hago a menudo escribiendo
saludos
-----------------
Lo más importante en la vida, es uno mismo.
Malú